Protocolo

abril 8, 2011 at 2:13 am (Teatro Breve)

En el centro del espacio vacío, sentada en una silla, atada y amordazada, está la joven. Una mujer de unos cuarenta años de largo vestido negro está frente a ella empuñando una daga. Atrás en penumbras, Demetrio, un joven bien parecido, de unos veinte años con un largo sobretodo negro, observa en silencio.

Mujer: Se dice que todos los ríos llevan a la mar. Todos. Eso se dice. Pero ¿a dónde llevarán los mares?

La joven llora.

Mujer: Los mares no son como los ríos. No devienen. No. Son estáticos. Inconmensurables. Absolutos.

Demetrio enciende un cigarrillo.

Demetrio: Ya son las doce y media ¿Qué tal si le da muerte y listo?

La joven emite un gemido detrás de la mordaza.

Mujer: Me parece que es apropiado decir algo, Demetrio. Cuando la gente muere se estila decir algo ¿no? Algunas palabras. Es lo normal. Si tuvieras un poco de sentido del protocolo.

Demetrio: Se acostumbra a decir algo cuando está muerta. Muer-ta.

La joven chilla.

Pero está viva. ¿No lo ve? Si tanto le gustan los protocolos, la mata y después habla lo que quiera.

Mujer: Siempre fuiste tan sutil, Demetrio. No era necesario hablar de muerte frente a ella. Ya es demasiado con esto como… Ya está querida, no te preocupes, ya va a pasar.

Demetrio: ¡Mátela de una vez!

Mujer: Demetrio, angelito, si vuelves a levantarme la voz, te quito las amígdalas de un solo corte y se las doy a los peces.

Pausa.

¿En que estaba yo? Caramba, con todo esto se me… era algo de los ríos.

Demetrio: Los ríos que van al mar.

Mujer: Si lo sé. Pero se me olvidó. Se fue. ¿Ves lo que pasa cuando soy interrumpida? ¿Y ahora? ¿Qué digo? ¡Algo hay que decir! No se puede hacer esto sin algunas palabras previas sin… No está bien. Todo aquel que haya perpetrado este tipo de actos sabe que es tradición decir algo.

La joven la mira fijamente.

La Palabra Demetrio, en estas circunstancias, construye el clima. ¿Qué sería de este tipo de vilezas sin la…?  No pequeña, no. No así. No con esos ojos. No, de ninguna manera.

Lenta oscuridad. La joven emite un largo y lastimero grito. Silencio.

Luz. La joven lleva una venda empapada en sangre cubriéndole los ojos.

Mujer: A la Joven. Ya está mi vida. Ya. No hay mucho para ver después de todo. ¿Qué pasaría sin un día vas caminando por la calle y el azar quiere…? Porque el azar existe, mi vida, aunque algunos se empeñen en negar su existencia, el… Bueno ¿dónde estaba yo?

Demetrio: Si algún día va caminando…

Mujer: … Sí, y te encuentras con la persona que te ultrajó con la vileza con que lo hicimos nosotros. De seguro vas a pensar: `Hubiera deseado no volver a verlo nunca más.´ Bien, mi vida, acabo de resolverte ese problema. ¿Otra vez mirando ese lastimoso reloj de cadena, Demetrio?

Demetrio: ¡La una!

Mujer: ¡Silencio! Cuando quiera saber la hora te la pregunto.

Demetrio: Es tarde.

Mujer: Nunca es tarde. Siempre hay tiempo. Además llegamos a este punto porque se hicieron las cosas a tu manera y tu manera, como es de público conocimiento, no es la manera correcta.

Demetrio: ¿Quién lo dice?

Mujer: Yo, con eso basta.

Demetrio: No basta para mí.

Mujer: Luego que de fin a este pequeño… inconveniente, Demetrio, nosotros dos ajustaremos cuentas.

Demetrio: No tengo apuro.

Mujer: ¡¿Qué diablos estaba diciendo yo?! ¿Cómo voy a crear una maldita atmósfera si tus constantes…?! No debe enfurecerse a una dama cuando lleva un cuchillo ¿No sabes eso?

Demetrio: Daga.

Mujer: ¿Nunca has pensado el peligro que representa hacer…?  ¿Qué?

Demetrio: Lo que lleva es una daga. Es más larga que un puñal y más corta que una espada, además de tener doble filo. Fue eso lo que permitió la rápida extirpación de ambos globos oculares…

La joven se queja, llora, intenta gritar.

Mujer: No pequeña, no. No así. No con esos gritos. No.

La mujer se acerca lentamente hacia la joven. Bajan las luces. La joven grita. Silencio.

Luz. La joven tiene la mordaza empapada en sangre.

Demetrio: A la joven.  Debes ver el lado bueno de esto. Todo tiene un lado bueno… La palabra ver es figurativa, claro.

Mujer: Tus ingeniosidades retóricas nunca pasaron de lo elemental.

Demetrio: ¿Cuánto tiempo más espera dilatar el momento de la muerte?

Mujer: ¡El tiempo que la muerte lo exija! He tratado de ser paciente contigo, Demetrio. He decidido por una cuestión protocolar, retardar nuestros asuntos pendientes hasta concluir con este pequeño… inconveniente, pero tu tenacidad en irritarme me tienta a resolver ambos al mismo tiempo y créeme que puedo…

La joven gime.

Demetrio: ¡Silencio!

Mujer: ¡Silencio!

Pausa.

Mujer: Pisadas en el atrio.

Demetrio: Botas.

Mujer: De montar.

Demetrio: Paso marcial.

Mujer: Me dijiste que nadie vendría por aquí

Demetrio: Lo dije.

Mujer: ¿Y?

Demetrio: También le pedí que concluyera con esto de una vez por…

Mujer: Silencio.

Demetrio: Sube las escaleras.

Mujer: Sin apuro.

Demetrio: Pasos apagados.

Mujer: Sospecha.

Demetrio: Sin dudas.

Mujer: Si sospecha es que alguien lo puso sobre aviso.

Demetrio: ¿Quien podría si sólo usted y yo…?

Mujer: La muy pérfida. ¿A quién le dijiste? ¿Con quien hablaste, querida mía? ¿¡Demetrio, que buscas!?

Demetrio: Su lengua, quizás así pueda responderle.

Mujer: Primero me ocuparé del incauto, luego de la niña, tu turno y claro, el asunto de la sucesión.

Demetrio: La sucesión debería estar en tercer término. El protocolo lo demanda.

Mujer: Claro, el protocolo. Ya está en la antesala. El señorito recurre al protocolo cuando le conviene. Está abriendo la puerta del primer gabinete.

Demetrio: Es usted la que insiste con lo del protocolo, no yo. Ya está en el pasillo. Irrumpirá en instantes. Y yo sólo complazco sus absurdos caprichos.

Mujer: Es precavido, camina por la alfombra para apagar los pasos. ¿Qué miras en tu reloj?

Demetrio: En siete segundos, a juzgar por la velocidad de su caminar, estará detrás de la puerta.

Mujer: Tres, cuatro, cinco, seis. ¿Lo ves? Otro cálculo equivocado. Tu ineptitud… ¿Qué es ese ruido?

Demetrio: La llave.

Mujer: Entonces tiene una llave.

La joven gime y trata de soltarse las ataduras.

Mujer: ¡Guarda silencio querida, o te quitaré los dedos de a uno! Propagaré tu ineptitud, Demetrio, hasta el momento mismo del cadalso.

Demetrio: No lo creo.

Mujer: Lo haré.

Demetrio saca un arma del bolsillo y dispara hacia atrás. Se escucha el sonido de un cuerpo al caer al piso.

Mujer: Trajiste un arma.

Demetrio: Un Remington, de otro modo el plomo no hubiera atravesado la puerta.

Mujer: No me dijiste que traerías un arma.

Demetrio: No. Es el protocolo ¿no? Qué clase de conspirador sería si no sigo el protocolo.

Mujer: ¿Eso exige el protocolo?

Demetrio: Eso mismo.

Mujer: Bien. Quizás deberíamos relajarnos un poco. ¿Hasta dónde crees que se haya escuchado el disparo?

Demetrio: Hasta su tórax y listo.

Mujer: Será mejor que guardemos las armas.

Demetrio: Necesitarás tu daga para terminar con ella.

Mujer: ¿Sí? Muy cierto.

Demetrio: Yo guardaré el revólver.

Mujer: ¿Un espontáneo acto de confianza? Muy bien.

Demetrio: El protocolo. ¿Algo de beber?

Mujer: Trajiste tu frasco  también.

Demetrio: Odre. Siempre lo llevo conmigo.

Mujer: Ah.

Demetrio: Un trago.

Mujer: Claro, gracias.

La mujer bebe y le devuelve el odre.

Demetrio: A tu salud.

Demetrio bebe.

Mujer: A la tuya. ¿Sabes que la cicuta produce una muerte bastante rápida?

Demetrio: ¿Sí?

Mujer: Sí.

Demetrio: Le recuerdo que bebimos los dos.

Mujer: También recuerdo que ingerí el antídoto antes de venir. Hará más de tres horas ya

La joven se retuerce. Ríe.

Demetrio: ¿Antídoto?

Mujer: A la hora, puedes mirar en tu reloj si quieres, produce vértigos y dolor de cabeza, parestesias, descenso de la temperatura corporal…

La joven ríe.

…reducción de la fuerza muscular, y finalmente una parálisis ascendente y…

Demetrio: … claro, la muerte. Muy lógico.

Mujer: Si vas a dispararme deberías sacar tu Resington ahora, después te será difícil.

Demetrio: Remington.

Mujer: La muerte es al final de las convulsiones.

La joven emite sonidos guturales.

Mujer: ¿Qué quieres querida?

Demetrio: Está tratando de decir algo

Mujer: ¿Qué?

Demetrio: No sé, usted le quitó la lengua.

Mujer: ¿Qué está haciendo?

Demetrio: Golpeando su dedo en la pierna… Morse.

Mujer: ¿Morse? ¿Que dice? ¿Porque se ríe?

Demetrio: Déjeme escuchar. ¡Oh! Claro, muy cierto.¡Qué magnífico desenlace para un drama!

Enciende un cigarrillo.

Mujer: ¿¡Qué dijo?!

Demetrio: La cicuta no tiene antídoto.

Oscuridad.

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2 comentarios

  1. Daniela dijo:

    Genial Guillermo me encantó “Protocolo”

  2. Guillermo Montilla dijo:

    Muchas gracias Daniela. Es un texto que disfruté mucho escribiendo. Saludos y gracias de nuevo.

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